Desde que Baudelaire publicara su
célebre poema “L’étranger”, el de la
identidad resulta un tema de cultivo
general para la poesía moderna.
Brotons abunda en él, y cabe decir
que acierta en el encaje entre el
oportunismo del pretexto y la universalidad
de su tono lírico. El
poeta –perdón: la voz que reflexiona
en el poema– deviene en una
“raíz derramada”, portentosa imagen
paradójica que sintoniza a las
mil maravillas con nuestro tiempo
líquido, de migraciones y traspasos;
de “piadosos destierros”, al decir
del poeta.”
................................Jordi Llavina |