"Efectivamente, sin buscar nunca la intención didáctica de la fábula, cierta finalidad terapéutica –usar el poema como arma, en legítima defensa– parece connatural con el género escogidoido. La dificultad y la grácia de los epigramas radican precisamente en su capacidad para superar la anécdota de la cual necesáriamente se han de nutrir. Cuando el artefacto funciona, sus estrechos límites hacen verdaderamente el dibujo de su grandeza."
(Del prólego de Robert de Beauregard)
|